El video de apertura es el que por estas horas se está viralizando en las redes sociales, y que el gobierno nacional “estaría analizando” para determinar si los prófugos habían sido capturados antes por la policía santafesina que negoció su suelta a cambio de dinero.

La verdad, ni nos sorprendería -de la santafesina se han visto cosas peores-, ni en el fondo nos interesa: el revoleo de concheros que se vislumbra por estas horas entre el gobierno provincial y el nacional en torno a este culebrón es ciertamente un espectáculo deprimente.

Al que se suma -como no podía ser de otro modo- Carrió cruzándolo directamente a Bonfatti como el autor de la maniobra; lo cual tampoco nos interesa confirmar, ni desmentir. Lo más probable es que -de ser cierto- se trate de otro caso más de corrupción policial.

Lo cierto es que desde el mismo momento en que se supo que los prófugos andaban por Santa Fe (burlando el “cerco” de Ritondo y Vidal), empezó una competencia entre el gobierno nacional y el de la provincia por ver quien los encontraba primero, o mejor dicho: quien capitalizaba políticamente su recaptura.

Tanto que por ejemplo ambos Estados (el nacional y el santafesino) hicieron un impresionante despliegue de fuerzas de seguridad para que tomaran nota los medios nacionales; y esa fue la única presencia del Estado que vieron muchos santafesinos de la zona de la Costa (empezando por los propios habitantes de Cayastá) afectados por las inundaciones.

El epìsodio de los tuits fallidos es conocido, pero no sólo Macri, Vidal, Peña y Michetti se apresuraron a felicitar por capturas que no estaban confirmadas: también Lifschitz y Bonfatti pisaron el palito en las redes sociales, al mismo tiempo.

Y mientras Ritondo (directamente) y Bullrich (indirectamente) le cargaban al ministro de Seguridad Pullaro y a la policía santafesina el fardo de la información errónea, desde acá el gobierno provincial se defendía poniendo a la santafesina a la altura poco menos que de una fuerza de excelencia e intachable. 

Una sobada de lomo que no acierta a explicar como entraron a la provincia y anduvieron por ella (incluyendo el centro de la capital provincial, a escasas cuadras de la Jefatura); y que seguramente nos terminará costando más reculadas del poder político provincial ante la cana, con los efectos negativos por todos conocidos desde Tognoli para acá.   

Cuando se avecinaba la disyuntiva del balotaje, el socialismo creyó que mostrándose prescindente lograría quedar bien parado ganare quien ganare, además de conservar buena parte de su base electoral gorila y antiperonista evitando una definición por el candidato del Frente Para La Victoria, ni aunque el que estuviera enfrente fuera Macri.

Conocido el resultado, Lifschitz tuvo la buena nueva del fallo de la Corte por los fondos de ANSES, pero debe sentarse a negociar con el gobierno de Macri el pago del retroactivo. Probablemente por eso aceptó sin chistar la imposición de Corral desde Buenos Aires como una especia de interventor federal en las sombras; bajo el eufemismo de “puente de vinculación entre Santa Fe y el gobierno nacional”.

Un Corral que ya se prueba el traje de candidato a gobernador en el 2019 de la mano de Macri, para lo cual consiguió que se lo sacaron del medio a Del Sel con un exilio dorado en Panamá; y que ayer mismo recibió (junto a toda la cúpula de la UCR nacional) al secretario general de la Internacional Socialista, y se lo llevaron a Macri: ver acá. Mojada de oreja a sus socios provinciales, si las hay

Y un Corral que permanece callado en el revoleo público de culpas entre la nación y Santa Fe por la recaptura de los tres prófugos, pese a que el ministro Pullaro (que está en el ojo de la tormenta por críticas del gobierno de Macri) es un hombre de la UCR.

Por el contrario, ha dejado la tarea de opinar sobre el tema en manos de Jorge Boasso (ex candidato a vice de Del Sel, y también miembro del nuevo Comité Nacional de la UCR que preside Corral); quien dice suelto de cuerpo en las redes sociales que si el socialismo le robó una elección a Del Sel, bien puede su policía haber negociado con los prófugos. Delicadezas. 

Parte de la estrategia “amistosa” del socialismo con la nueva administración nacional fue sumarse al nuevo “Grupo A” formado por el macrismo en Diputados, para intentar arrebatarle una banca en el Consejo de la Magistratura al FPV.

Sin embargo, la ofensiva que por estas horas sufren de parte del gobierno nacional, sus aliados (como Carrió) y sus funcionarios parece demostrar que ni siquiera su tibieza a la hora de las definiciones para el balotaje los salvará del vendaval, si se ponen en el camino de la consolidación del proyecto de derecha que encarna Macri. 

Por el contrario, se los van a llevar puestos si no se alinean, sobre todo en el Congreso y a la hora de discutir los cuestionados DNU del presidente. Y si no lo hacen, que se olviden de cobrar la deuda por los fondos de coparticipación retenidos.

Fuente: NestorNautas