Como una profecía autocumplida el ministro Aranguren hizo lo que dijo. Con su mentalidad de retailer de la industria petrolera decidió que ya no era necesario buscar el autoabastecimiento de petróleo sino que es suficiente poder comprarlo a buen precio. Esto no es más que al abandono de una política, que llegó a los manotazos, pero con toda la decisión de recuperar el terreno perdido y apunta a un objetivo estratégico. Los países que tienen posibilidades productivas, las desarrollan y controlan manejando los cupos de producción y exportación porque genera conocimiento, trabajo, inovación tecnológica y potencialmente exportaciones con valor agregado. Pensar como un revendedor, tal como lo hace el actual ministro y por añadidura el gobierno nacional, nos condena a un doble atraso, el del abastecimiento y el tecnológico. Hoy pusieron al frente de la compañía un ex funcionario de Telefónica de Argentina, en reemplazo de Galuccio, no parece un buen cambio.ypf