La Fundación Soberanía Sanitaria realizó un informe sobre el aumento de la mortalidad infantil durante 2016 en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, donde se registraron 36 muertes más de bebés menores de un año que en 2015 y se pasó de 6,0 muertes por cada mil nacidos vivos a 7,2. El análisis se basó en los resultados de la evaluación técnica que el gobierno porteño le encomendó a UNICEF Argentina.

El documento concluye que este incremento está vinculado a diversas causas como la falta de acceso al sistema sanitario por parte de los sectores más vulnerados, la crisis socioeconómica y la subejecución presupuestaria del Ministerio de Salud de la Nación, que se redujo de un devengado de 1,68% en 2015 a un 1,36 % en 2016.

También se relaciona con el vaciamiento de políticas públicas, como es el cierre del Programa Qunita, cuyo principal objetivo era bajar la mortalidad materno-infantil, y el desabastecimiento del Programa REMEDIAR, que proveía medicamentos esenciales para el primer nivel de atención.

A su vez, el dossier muestra cómo el crecimiento de este indicador se produjo de manera dispar entre las distintas comunas, reflejando la profunda desigualdad social que impera en el área metropolitana. Mientras en las comunas del norte -donde se registra un mayor ingreso per cápita familiar (IPCF)- la mortalidad infantil bajó, en las del sur la tendencia se mantuvo en alza.

Entre 2015 y 2016, en 10 de las 15 comunas -1, 3, 4, 5, 7, 8, 9, 11, 12 y 15- la tasa registró un aumento mayor al 1%. La mayor cantidad de casos se concentró en las comunas 4, 8 y 9, compuestas por barrios cuya población se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad y donde la quita de derechos cala aún más profundo.