La semana pasada, se había dado otro paso importante para impulsar el parque de autos “ecológicos” en la Argentina, el gobierno dispuso eliminar los aranceles para la importación de autopartes de ese tipo de vehículos que sean ensamblados en el país y bajar la alícuota del 35% al 2% o al 5%, según el caso, para evitar que las terminales importen los autos ya armados.

No obstante, estas medidas resultan insuficientes cuando la industria local atraviesa un período de severa crisis, con fábricas semivacías, despidos y suspensiones en Córdoba, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires. Como informó este medio, los patentamientos locales tienen una composición de más del 60% de vehículos importados, en su mayoría de Brasil y seguidos por México y Asia.

Las exportaciones de autopartes tuvieron en 2016 una nueva caída, retrocediendo un 9% con relación al año anterior, alcanzando los 1.508 millones de dólares. Para encontrar un valor tan bajo hay que retrotraerse al año 2004, señaló en su informe de comercio exterior la Asocicación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), cámara que aglutina a los fabricantes del rubro autopartista.

Por su parte, las compras de autopartes al exterior disminuyeron un 8% el año pasado, alcanzando los 7.326 millones de dólares, porcentaje acorde a la retracción de la producción argentina de vehículos del 9,2% en 2016.