El pasado 18 de Marzo se dio inicio a una significativa propuesta educativa que nació con la intención de acompañar al pueblo Mapuche en su autodeterminación. La idea es comprender su cosmovisión, relatar la historia tal cuál sucedió y volver al mapuzungun. Estos son “los objetivos planteados para la “gente de la tierra”, y tal como expresa el proyecto “es de quienes aprendemos un modo de vida en armonía con la Ñuke Mapu (Madre Tierra)” .

Desde hace tiempo la Congregación de los Misioneros Claretianos decidió caminar por este sendero animada por el área de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), y a la luz del mensaje del Papa Francisco “en su provocativa invitación al cuidado de la ‘casa común’, han renovado la opción de convocar a much@s en este propósito con coherencia y profetismo.”

Según expresan quienes llevan adelante este proyecto, se trata de un camino compartido de intercambio y crecimiento que es también para los jóvenes y niños mapuches, ya que se busca que no se pierda la sabiduría que contiene dicho pueblo originario. Los profesores, que con gran generosidad han asumido el compromiso de compartir sus experiencias y de acompañar el proyecto durante todo el año, son Anahí Meli, Emanuel Corihuala, Vanesa Gallardo Llancaqueo, Sandro Rivas Pichicura y Adrián Moyano, de la Provincia de Río Negro.

El plan educativo que llevan adelante los Claretianos manifiesta la necesidad de asumir un compromiso claro y decidido con el cuidado de la naturaleza, castigada por un modelo agroexportador y extractivista basado en el interés económico. El mismo expresa además que “es sabido que el que cuenta la historia tiene intenciones, y el que no la cuenta también; este espacio pretende decir la historia desde el lado del pueblo-nación mapuche, con su cosmovisión y valores, dolores e injusticias, luchas y resistencias, sabiduría y esperanzas.”

“Todo esto va a contracorriente de una historia contada desde el lado de los poderosos, saqueadores y asesinos en un territorio ajeno a ellos mismos. Así proponemos construir la “Memoria” que no tiene el objetivo de remitirse a un pasado, sino de alimentarse de una poderosa fuerza contenida en los hechos, idioma, personajes y misterios que afianzan la identidad mapuche e invitan a caminar con orgullo de ser ‘gente de la tierra’.” expresa el documento.

Por estos motivos, dentro de los fundamentos constitutivos del trabajo educativo se expresa la constatación de “que en la provincia de Río Negro existen alrededor de 130 comunidades mapuches y específicamente en Ingeniero Jacobacci y la zona aproximadamente 25. La historia reciente ha hecho que las mismas sufrieran el despojo de sus tierras y hasta el genocidio que explica el actual debilitamiento de sus costumbres, cosmovisión y lengua. La opresión tuvo su continuidad en los rincones de esta región con la llegada de extranjeros que no tuvieron reparos al causar actos aberrantes de violencia legitimados por el aparato estatal, y es así que tuvieron que negarse a sí mismos como mecanismo de defensa silenciando su cultura. Luego de la Reforma Constitucional de 1994, en Argentina la mayoría se fue configurando con un sistema organizativo en pos de la recuperación de parte del territorio y el reconocimiento jurídico, pero no tuvo la misma correspondencia en la cultura: cosmovisión y lengua.”

La segunda intención de este proceso “es recoger y avanzar en un pensamiento colectivo que define la tierra, el agua y hasta el propio ser humano desde la reciprocidad, circularidad y horizontalidad, y no desde un razonamiento eurocéntrico incorporado en un sistema educativo desigual y no inclusivo. Apropiarse de una concepción donde, por ejemplo, la persona es parte del cosmos con igual derecho que la Madre Tierra favorece una convivencia justa y un desarrollo integral y sostenido a largo plazo.”

“De la mano de lo planteado hasta aquí, el desafío de cuidar la Creación supone conocer la situación ambiental y posicionarse en la defensa de la vida y el medio ambiente. Hacerlo desde una cosmovisión muy familiarizada con la del pueblo mapuche, lejos de entender la tierra como instrumento de producción desenfrenada o de explotación salvaje, obliga a un igual compromiso colectivo a nivel local y global” finaliza el texto.

Este espacio educativo y generador de acciones creativas para la concreción de los mencionados objetivos, pretende afirmarse en el territorio como referente de un lugar y momento histórico al que much@s recurran para lograr un “Buen Vivir”. Que también sea una comunidad generadora de acciones políticas que se pongan siempre al servicio de la vida de los más débiles de este mundo y protector@s de la Creación.

Por último, se debe destacar que todo esto es posible gracias al apoyo de Proclade (área de la Congregación de Misioneros Claretianos) representado en la Parroquia por el Equipo de JPIC y del Departamento de Extensión del CEFYT de Córdoba.