En la nota anterior, perteneciente a esta saga de artículos sobre la corrupción presidencial, contábamos cómo había sido procesado el actual presidente de la Nación. En la misma habíamos precisado que había sido la misma Aduana del Estado Argentino quien se había presentado como querellante.

Pero tal como escribio Pagína 12 en su momento la misma “Aduana levantó una ola de sospechas y comentarios en Tribunales, al retirarse como querellante de la causa iniciada contra los directivos de la ex automotriz Sevel bajo acusación de “contrabando agravado”.

Lo más llamativo de esta situación fue que la decisión fue tomada apenas tres semanas después que la Cámara Federal en lo Penal Económico, Sala B, confirmara el procesamiento del ex titular de Sevel, Francisco Macri, y ordenara que continúen bajo investigación otros directivos, incluido Mauricio Macri.

Si faltaba agregar más sospechas a tal situación, la medida se adoptó a tres días de que los propios letrados de la Aduana pidieran la ampliación de la investigación sobre las operaciones irregulares realizadas por la familia Macri.

El juez interviniente, el no menos sospechado Carlos Liporaci, en aquel momento le atribuyó al “ministro de Economía” el haber impartido la orden a la Aduana de desistir de la querella, pese a que el organismo depende funcionalmente de la Jefatura de Gabinete.

En el dictamen, el Juez Liporaci señaló que “resulta sugestivo para el tribunal que el letrado patrocinante de la querella solicitara tres días antes la ampliación de la investigación a los períodos posteriores a los ya investigados para luego, siguiendo el criterio del Sr. Ministro de Economía, desistir de la acción en la causa”. El magistrado resaltó además que llama aún más la atención si se tiene en cuenta que eso “haya ocurrido luego de obtener éxito las apelaciones que presentara respecto de las situaciones procesales de algunos de los indagados”.

Fuentes tribunalicias en aquel momento aseguraron que el ministro de Economía Machinea habría dado la orden de desistir de la querella luego de que directivos de la firma francesa Peugeot –que absorbió Sevel– le hicieron notar que se verían perjudicados materialmente por un fallo desfavorable. “Hasta ahora, lo que se está investigando es un contrabando por 14 millones de pesos, pero ahora estaban ampliando la investigación sobre otros períodos. Se entiende que la empresa que continúa a Sevel, de salir condenada, tendrá que pagar multas por cientos de millones de dólares”, habían indicado las mismas fuentes.

En definitiva, una estrategia de un nivel maquiavelico para presionar al Estado Argentino y evitar la continuación de la investigación. Los Macri estaban, como se dice en la calle, hasta las manos. Ante las pocas probabilidades de salir limpios venden la empresa Sevel a la multinacional francesa Peougeot que con mucho más poder de lobby sobre la justicia y el poder ejecutivo logran por medio de la extorsión la defensa del actual presidente argentino.

El argumento fue muy sencillo. El momento era de crisis económica. Peougeot al comprar Sevel se debería hacer cargo de la deuda contra el fisco que se generó a través del contrabando de contrapartes. Por este motivo le exponen al débil gobierno de De la Rúa que de enfrentar la deuda se perjudicarían miles de puestos de trabajo.Fue de esta manera como se le abrió la única ventana por donde escapar al empresario y actual empresario Mauricio Macri.

Pero como muchos saben esto fue sólo una parte de la pantalla para cubrir al futuro presidente. La historia es más larga y compleja, por lo tanto la iremos viendo en otros artículos.

Osvaldo Peralta

LatePaternal