La central administrativa del supermercado COTO está siendo investigada como consecuencia de un email anónimo enviado a la casilla de denuncias de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) -ex Registro Nacional de Armas (RENAR)-  donde se relataba que inspectores de dicho organismo habían hallado “material controlado y varias armas de fuego irregulares” en la empresa de Alfredo Coto.

El citado correo electrónico -enviado a denuncias@renar.gov.ar- expresaba textualmente que “el día martes 30 de agosto fue gente del RENAR a la calle Paysandú al 1800, en donde hay un supermercado grande, encontraron adentro, un montón de armas, una ametralladora con silenciadores, pólvora, granadas lacrimógenas de las canchas y las escopetas que usa la policía para tirarlas. No hicieron nada con los fierros que había limados. Se los dejaron y ahí y se fueron”.

La semana pasada, el portal de noticias El Destape  pudo acceder a las imágenes que muestran parte del armamento secuestrado y por el cual hay una denuncia realizada por la Unidad Fiscal especializada en la Investigación de ilícitos relacionados con armas de fuego, explosivos y demás materiales controlados (UFIARM), que cayó en la Fiscalía Federal número 10, a cargo de Paloma Ochoa, quien debe decidir si impulsa una investigación contra Alfredo Coto y los funcionarios de ANMAC involucrados en el caso.

El fantasma del 2001

Consultados por LatePaternal, vecinos del barrio expresaron que, durante el estallido social de diciembre de 2001, empleados de la firma sacaron gran cantidad de armamento por los portones de la calle Espinosa en los días en que se producían los saqueos. Cabe destacar que el complejo de la central administrativa del Supermercado COTO tiene salida por las calles Paysandú, Fragata Sarmiento y Espinosa.

El miércoles 19, el local de la cadena que está ubicado sobre la Autopista del Oeste debió entregar 840 cajas de comida para evitar que la gente entrara para llevarse la mercadería por la fuerza. El propio diario Clarín del viernes 21 de diciembre hace textual referencia a que el jueves 20, “el Coto abrió sus puertas, pero no lo hizo como si fuese un día más. Contrató un pequeño ejército como protección: más de treinta policías de la Guardia de Infantería.” Agregando que  el encargado de la seguridad del supermercado en aquel momento era Eduardo Bufano.

Tanto los relatos de los habitantes de La Paternal como los artículos publicados en la prensa por aquel entonces, hacen cobrar fuerza a la versión de que el arsenal clandestino hallado en la empresa COTO fue adquirido originalmente para enfrentar con una modalidad cuasi paramilitar los posibles disturbios provenientes del conurbano bonaerense.