Luis tenía una carnicería y los supermercados no existían. Algunos cortes estaban sobre el inmaculado mármol (en esa carnicería todo limpio, parecía un quirofano) y otros estaban escondidos para los buenos clientes. Madre decía “decile que el matambre es para mi” como si yo pudiera “hacer mandados” para otra, cualquier día.
Mi primera literatura puede haber sido esperando la cola en la carnicería de Luís mirando cartelitos gauchescos.  Uno decía

Debe trabajar el hombre

para ganarse su pan

pues la miseria en su afán

ha de querer entrar de mil modos

llama en la puerta de todos

y entra en la del haragán.

Es del Martín Fierro y lo he citado de memoria, aprendido en lo de Luis, a los 8 años, edad en que los críos hacian mandados (altri tempo) a dos o tres cuadras de las casas, porque no había mitos sobre camionetas blancas donde te robaban los órganos, ni freezer hogareño. El pan todos los días, el almacén, todos, la carne casi. Y las madres  amas de casa.

También y como corolario del dicho del viejo Vizcacha,  la convicción de que “acá no trabaja el que no quiere”, clasificados del Clarín, y  colas en los trabajos que pedían  y el pariente mas o menos lejanos que te acomodaba conchabo. No obstante, siempre buscar un buen trabajo (la primera vez que busqué tenia 18 y era 1974), fue difícil. Sin embargo se encontraba -que fuera bueno, que hubiera llevado su tiempo, era otra cosa.

Pero claro, cada vez se hizo mas difícil, desaparecieron los clasificados, llovió neoliberalismo y cundió  la importación, se cerraron las fábricas, los estudiantes universitarios hacían trabajos que antes hacían los que tenían la secundaria, y los que tenían secundaria empezaron a ser repositores y los de primaria que ingresaban al mercado laboral tenían nada de posibilidades, pensar que algunos antes llegaron a puestos importantes a fuerza de escalar con merito y suerte. Uno podía llegar a pensar que todo consistía en capacitarse mas. Cada vez mas. Pero el trabajo era escaso.

En tiempos de Cristina mi hija perdió un trabajo, cobro el subsidio por desempleo y le llevo mucho tiempo lograr otro. También le había llevado mucho tiempo conseguir el primero, que fue en Mc Donald, y durante la noche: salía a las 4 de la mañana, servia café en el Obelisco y era -en mis términos-un laburo de mierda. Creo que dejó la facultad por ese trabajo. No volvió mas. No tuvo fe.

Pero se vino la noche para los buscadores de trabajo a fines de los 90 hasta llegar a la Gran Crisis. La Gran Depresión que en la Argentina, vino mixturada con muerte y dolor, suicidios, comedores barriales, patacones, estrategias de supervivencia, y kirchnerismo al poder.

Los Kirchner agarraron el país sin esperanza. Las palabras Patria, Bandera y las de su familia (haga una familia de palabras a partir de Patria) estaban devaluada, eran usadas por la derecha y trabajo no había.

Quince años despues gana Macri. El país es otro. No digo que esto sea Finlandia pero recuperamos alguna dignidad y bastante esperanza antes. Dicen algunos que había que cambiar. Para mi, íbamos bien rumbeados, mutatis mutandis. Ahora medio (no, medio no, del todo) nos fuimos al carajo. En épocas de Cristina ya sabíamos que el que no trabajaba no era por haragán, sino porque el trabajo desaparece si no se lo favorece con políticas acordes.

Estos putos de ahora no tienen como eje, ni como propaganda politica, ni hacen semblante de cuidar el trabajo, ese bien supremo. Cuando uno no tiene trabajo se siente de cuarta. Para las mujeres ser amas de casa cuando se quieren trabajadoras es volver a los 60. Para los hombres estar en la casa sin laburo es un derrumbe subjetivo.

Y la política de Macri, en cuanto al laburo, se resume en esta placa, que puso Navarro ayer en C5N y que yo me copyandpaste del blog de sentis– Esto, macho, es politica de Estado: que baile miranda y sople el globo amarillo, es lo de menos.

navarrro 2

 

 

 

 

 

 


Fuente: EL NO SOY LO QUE DEBERIA