Las imágenes que ilustran el post están sacados de los cuadros del presupuesto provincial 2016 en los que se exponen las cifras esperadas de recaudación de los diferentes impuestos provinciales, y de los que provienen de la coparticipación federal. La primera refiere a los que van directo a Rentas Generales, y la segunda a la parte que tiene alguna afectación específica.

Como ven, Ganancias (en sus diferentes afectaciones), IVA (nacionales ambos) e Ingresos Brutos (provincial) se llevan la mayor parte; siendo el primero directo (grava las manifestaciones de riqueza o capacidad económica), e indirectos los otros dos (vinculados al consumo, el nivel de actividad y también la inflación).

Entre otros impuestos directos aparecen la Patente Automotor (provincial) y Bienes Personales (nacional), al igual que el Inmobiliario, que se divide a su vez en Urbano y Rural.

En éste último caso hay un 50 % del producido de la recaudación que se destina a los municipios y comunas porque así lo dispone la Constitución de la provincia; porcentaje que en el caso de la Patente alcanza al 90 % (la provincia solo se queda con el 10 %). Ese 50 % es el que exponen los cuadros como recurso, porque la otra mitad para la provincia es un “gasto”: la coparticipación a municipios y comunas.

Recordemos que el campo no paga en Santa Fe Ingresos Brutos (está exento desde 1992), sus contratos están casi todos exentos de Sellos y tampoco paga Bienes Personales por los campos en sí, porque el impuesto exime a los bienes “afectados a actividades productivas”.

En consecuencia “el” impuesto que paga es Inmobiliario, del cual la provincia espera obtener $ 864.344.000 este año, en un un presupuesto votado por la Legislatura que prevé $ 103.668.618.000 de recursos totales. Y recordemos también que los avalúos fiscales están sin tocarse desde 1993. 

Lo que supone que el campo le aporta a Santa Fe apenas el 0,83 % de los recursos de su presupuesto, o un poco más si se considera la parte de Ganancias que corresponda a la actividad, que no se puede discriminar con éstas cifras.

Cuando apenas asumido el gobierno de Macri eliminó las retenciones a los productos de las economías regionales y a las producciones alternativas a la soja, y redujo las de ésta en cinco puntos, los voceros del sector (el propio Macri incluso) dijeron que lo iban a compensar con un mayor nivel de actividad, pagando otros impuestos; en teoría más justos.

Como los números lo demuestran, hay un amplísimo campo de reformas tributarias para encarar en las provincias, para que esas promesas se empiecen a hacer realidad. 

Habrá que ver si se animan o los dejan, o si vuelven los tractorazos.

Fuente NestorNautas