Fundado el 26 de Julio de 1922, el Club Atlético La Paternal cumplirá el mes próximo 95 años de vida. En el marco de la celebración de este nuevo aniversario, Late Paternal dialogó mano a mano con José Rao, presidente entre 1993 y 2005 y desde 2013 hasta la actualidad, para repasar los momentos más relevantes de su historia y conocer el presente que atraviesa la institución.

Late Paternal: El Club La Paternal hace casi un siglo que forma parte de la vida del barrio, ¿sabe cómo fueron los inicios?

José Rao: En realidad, comenzó siendo un club de fútbol. Se llamaba Paternal Fútbol Club. De acá surgieron estrellas como Victorio Spinetto, gloria de los años ’30 que se fue a jugar a Vélez; Dedovitis, un delantero que era crack y se fue a River; y Schiavo, que fue a Sportivo Barracas, un club grande para la época.

En 1930, año en que el Club salió campeón y ascendió a Primera División, se anularon los ascensos y descensos y se dio origen al profesionalismo. Por este motivo, se desafilió de AFA a modo de protesta. No fue el único club que adoptó esta medida, fueron unos cuantos. Algunos después se volvieron a afiliar, pero nosotros nunca más. Nuestra última cancha estuvo en la calle Gutenberg y anteriormente estaba en Donato Alvarez entre Galicia y Luis Viale, donde ahora hay un supermercado.

LP: La historia continuó tiempo después con el baby fútbol y ahora con el futsal…

JR: Con el baby comenzamos en 1983, primero en la Liga Policial y luego llegamos a FAFI, liga en la que jugamos hasta hoy. Siempre estamos entre los 4 ó 5 primeros. Por eso tenemos chicos que juegan en River, Boca, Argentinos Juniors o Ferro. Este año empezamos con el Futsal porque muchos chicos que se iban del club lo pedían. Aún falta organizarlo un poco más, pero es un buen comienzo.

LP: ¿Es cierto que Andrés D’ Alessandro jugó acá?

JR: Sí, claro. Andrés vivía acá enfrente y jugaba para nosotros en la Liga Policial y para Racing en FAFI. Después siguió jugando sólo en FAFI porque no le coincidían los horarios. Con algunos clubes podíamos arreglar de cambiar los horarios, con otros no. Así que se quedó en Racing, hasta que el técnico se fue a Jorge Newbery y se lo llevó ahí. Después se fue a jugar a Estrella de Maldonado. Con el papá jugamos al fútbol de chicos. Yo lo quiero mucho a Andresito.

LP:  Otra disciplina histórica es la pelota paleta, donde el club es reconocido a nivel nacional…

JR: Sí, de acá salieron excelentes jugadores y se hicieron grandes torneos. Actualmente, la pelota paleta es un deporte que se encuentra en decadencia. Es una disciplina que trajeron los inmigrantes y que fue transmitida de generación en generación, pero hace varios años ya que los jóvenes no siguen con esa tradición. Los chicos ven jugar a la paleta y se aburren. Hoy en día acá se practican otros deportes como Tae Kwon-do o Muai Thay. También tenemos patín, voley y danza clásica.

LP: ¿Esta sede siempre tuvo esta fisonomía?  ¿El ingreso por la calle Fragata Sarmiento siempre fue así?

JR: No, hubo modificaciones. Sobre todo en la parte interior. Antiguamente, todos los clubes de barrio tenían básquet, por eso el tamaño de la cancha. Acá las divisiones de la primera a la cuarta eran fortísimas. Pero hoy el baby fútbol reemplazó al básquet. Hace ya unos cuantos años se hicieron los vestuarios y la sala de arriba. También se techó la cancha, que antes era descubierta. En las noches de verano incluso venía mucha gente a comer al aire libre.

LP: También se hacían bailes…

JR: Sí, claro. Las mejores milongas de la ciudad se hacían en el Club La Paternal. Era muy famoso por eso.

LP: En el barrio también hay otros clubes como Añasco, por ejemplo. ¿Son todos contemporáneos?

JR: La Paternal es el más antiguo. Después vinieron Añasco, Ciencia y Labor y Villa Mitre, que desde el año treinta y pico está en Gavilán y Juan B. Justo.

LP: Otra particularidad que tiene el Club La Paternal es que acá se reúnen los Veteranos de Malvinas.

JR: Sí, todos los miércoles desde hace 15 años. Un día vi que estaban reunidos en la vereda y les dije que se juntaran en el salón. Actualmente uno de ellos, Carlos Garrido, es miembro de la comisión directiva.

LP: ¿Cómo se sostiene económicamente el Club?

JR: Estamos tratando de incrementar los ingresos porque antes la pelota paleta mantenía todo y los bailes también. Incluso cuando ya no había bailes la pelota paleta daba muchos ingresos, pero cada vez hay menos pelotaris. Además, antes los clubes se mantenían con el aporte de la gente del barrio y cada club tenía 500 ó 600 socios. Hoy no llegamos a los 50. Los veteranos se hicieron vitalicios y no se hacen nuevos socios, porque también cambió el estilo de vida.

LP: ¿Cómo es eso?

JR: Claro, los clubes antes eran lugares de reunión, se los llamaba dopo laboro, en italiano. Porque “después de trabajar”, la gente venía al club. La gente de la generación que se formó en los clubes ya no está más. Las nuevas generaciones no se integran a este tipo de instituciones sociales. Solamente quieren hacer alguna actividad puntual, como fútbol o patín y son muy pocos los padres que se asocian junto con sus hijos. Además, muchos chicos dejan de ser socios cuando dejan de jugar. Pero bueno, hay que seguir luchando. Yo siempre digo que de acá me van a sacar con los pies para adelante. Mientras tanto, éste va a seguir siendo mi club y mi barrio.

LP: Precisamente, nuestro barrio cumple años el 12 de julio y el Club el 26. Aprovechando la coincidencia de ambos festejos, podemos invitar a los vecinos a asociarse y a contribuir su granito de arena.

JR: Sí, nuestra intención es que la gente del barrio se acerque. Con una módica cuota de $150 le hacen un gran aporte a la institución. Nosotros trabajamos para que el barrio vuelva a ser un ámbito de contención, ese donde el club funciona como un espacio de encuentro y de esparcimiento para grandes y chicos.