Francisco encabezó una misa ante unas 100.000 personas en San Cristobal de Las Casas, en la que condenó que los pueblos originarios “de modo sistemático y estructural han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad”. Más tarde el Papa visitará la tumba de Samuel Ruiz, el obispo que defendió a los indígenas y medió entre el gobierno mexicano y la guerrilla zapatista.

“Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón! El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita”, dijo el papa en la misa que celebró la misa al aire libre en San Cristóbal de Las Casas ante indígenas de distintas etnias de México y Guatemala, en mayoría vestidos con sus trajes tradicionales, y ante mestizos, en un escenario enmarcado por las montañas de los Altos de Chiapas.

En esta zona se alzó en armas en 1994 la guerrilla Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), bajo el liderazgo del “subcomandante Marcos”, para exigir justicia, tierra y libertad para las etnias que viven en la miseria.

“Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad”, dijo Francisco en su homilía, en la que dos veces utilizó la lengua tsotsil. “Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban”, afirmó.

Francisco inició y terminó su homilía pronunciado en tsotsil una frase del salmo: “Li smantal Kajvaltike toj lek”, que significa “la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma”. “Esa es la ley que el Pueblo de Israel había recibido de mano de Moisés”, dijo. “Un pueblo que había experimentado la esclavitud y el despotismo del faraón, que había experimentado el sufrimiento y el maltrato hasta que Dios dice basta”.

El papa citó también una expresión del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas y recordó que los pueblos originarios rezan allí de la siguiente manera: “El alba sobrevino sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue enseguida saneada por el sol. El alba sobrevino para los pueblos que una y otra vez han caminado en las distintas tinieblas de la historia”. Afirmó que allí “hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean moneda corriente”.

Francisco vistió ornamentos bordados con motivos indígenas y las distintas lecturas se leyeron respectivamente en chol, tsotsil y tseltal, mientras que con música de marimba (una especie de xilófono) se cantó la canción “Iglesia sencilla”. El altar fue configurado sobre una estructura que representaba las pirámides mayas de Palenque, una réplica de la fachada de la Catedral colonial de San Cristóbal en el fondo y las cascadas de Agua Azul como símbolo de vida.

Fuente Página 12 Últimas Noticias