Verónica de Andrés y Florencia Andrés conversaron con Gustavo Sylvestre y su equipo, acerca de su último libro -el segundo más vendido en Argentina- que se introduce en la relación entre los adultos y los niños, y en cómo mejorar el aprendizaje y la actitud personal de los chicos de cara a los desafíos que emprenden en sus distintas etapas de desarrollo.

“No es un libro para que los padres sean mejores sino que lo que buscamos es que los chicos sean mejores, sepan usar su cerebro, se pongan metas y objetivos y sepan superar obstáculos cuando aparecen. Sepan vivir mejor, y para que padres, docentes, entrenadores, y hasta los adultos con chicos a cargo tengan estas herramientas a mano”, explicó Florencia Andrés sobre el último libro que lanzaron ambas escritoras.

“Es clave que el chico crea en sí mismo, la mirada que tenga sobre sí mismo, y ahí es fundamental el rol del padre, del docente. Lo más importante es que conozcan cuáles son sus fortalezas, que son el centro de las posibilidades que va a tener en el futuro y no caer en la trampa del boletín. Que las notas bajas no se convierta en el foco de atención ni en las charlas permanentes en la familia”, explicaron en Radio Del Plata.

Los padres, los chicos y las redes sociales

Las autoras de “Confianza Total” y de “Desafiando Imposibles”, hablaron también de los nuevos desafíos que suponen la atención continua que se da a las redes sociales, tanto en padres como en chicos, y en las relaciones entre ambos.

“No somos antitecnológicas, porque las redes sociales son parte de la vida de hoy y son la gran adicción moderna, porque es irrefrenable el impulso de mirar el celular, porque nos genera adrenalina, dopamina y endorfinas. Sin embargo cada 3 horas que pasa un chico frente a un pantalla aumenta las chances de perder concentración, y también aumenta las chances de bulying, y que los índices de creatividad de los chicos han caído abruptamente”, explicó Verónica de Andrés.

“No se trata de eliminar todo, se trata de darnos cuenta que cada vez que estamos conectados con un teléfono y no con nuestros hijos nos estamos perdiendo algo importantísimo, porque son chicos hoy, y no para siempre”, agregó.

Las autoras remarcaron que esta etapa de hiperconectividad implica una real desconexión con nuestras relaciones personales cara a cara, y en virtud de ello proponen poner en juego pequeños cambios en la vida cotidiana para limitar su alcance.

“Uno podría ser zonas libres de pantalla en la casa o momento libres como cuando nos sentamos a comer. Tener una relación más sana con la tecnología, no dejar a un costado el teléfono inteligente sino usarlo con inteligencia”, sostuvo Florencia Andrés.

Audio de la entrevista

Viernes 1° de abril de 2016

Fuente Gustavo Sylvestre