Cirilo y Francisco

Francisco y Cirilo: boato y pompa

Por Emilio Marín. Espectacular reunión con el patriarca ruso. El Papa suma más amistades y consolida su rol internacional. Francisco venía de reunirse con el presidente iraní y ahora estuvo en Cuba con el patriarca ruso. Así llegó a México por cinco días que valieron por muchos más. El Papa es un referente internacional más allá de la religión.

El “Estado Islámico” y otros grupos terroristas inicialmente respaldados por Washington y la Unión Europea para derrocar al presidente sirio y ocupar Irak vienen consiguiendo un resultado contrario.

Es que sus avances en ambos frentes en 2014 provocaron un realineamiento de gobiernos, que abarcó a la administración Obama. La llevó a firmar un acuerdo nuclear con Irán, lo que abrió a éste un mayor rol político, estratégico y económico.

Hoy Teherán se da el gusto de ajustarse a sus criterios y decidir mayor extracción y comercialización de petróleo, tras cierto parate por las sanciones norteamericanas, por más que el grueso de la OPEP no lo quiera.

Como parte de ese nuevo papel, a fines de enero el presidente Hassan Rohani fue recibido por las autoridades de Italia, Francia y el Vaticano, en este caso después de diecisiete años que un mandatario iraní no pisaba esa morada (en marzo de 1999, Mohammed Jatami visitó a Juan Pablo II).

Los servidores del imperio norteamericano quisieron disminuir la reunión de Rohani con Francisco con detalles menores como estatuas de desnudos disimulados ante el paso del chiíta. Eso desnudaba la impotencia de esa prensa canalla, furiosa ante la mejoría de la relación de los persas con un mundo que antes les mostraba los colmillos.

El Papa fue coherente consigo mismo. En la segunda mitad de 2013 había influido, con Irán y Rusia, para una salida pacífica ante la inminente agresión norteamericana contra Damasco. Fue cuando Bashar al Assad acordó entregar su arsenal químico a una fuerza internacional para su destrucción, anulando denuncias sobre su utilización en la guerra contra el terrorismo.

Rohani había asumido en agosto de 2013; fue parte activa en la negociación nuclear con el “G5+1” comenzada en Viena, donde pesaron sus orientaciones y las del ayatolá Alí Jamenei.

Era lógico que el Papa aprovechara el final feliz de esas negociaciones para invitar al mandatario a Roma y tener reuniones político-religiosas. En simultáneo la comitiva persa mantuvo conversaciones con funcionarios y empresarios italianos, apuntadas a lograr inversiones y aumentar el comercio. Se firmaron 14 acuerdos por 17.000 millones de dólares, según la prensa italiana.

Hasta 2013 a Irán se lo trataba con desprecio y demonizaba a nivel internacional, como si siguiera vigente la teoría de George W. Bush sobre el “eje del mal”. El afectado se mantuvo firme y realizó los cambios que le parecieron correctos para gambetear ese aislamiento. E indirectamente fue favorecido por los horrores de la banda terrorista del califa Abu Bakr al-Baghdadi, sus atentados, asesinatos, voladuras de reliquias históricas, saqueo y robo de petróleo, esclavización y venta de mujeres, etc. Francisco recibió a Rohani 40 minutos en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico y hablaron de cómo frenar a esos terroristas.

Otra vez en Cuba

La otra noticia que generó el Papa fue su encuentro con el jefe de los cristianos ortodoxos, Kirill (Cirilo), el 12 de febrero pasado. Por extraño que resulte, esa histórica cita fue en una sala especial dentro del aeropuerto internacional “José Martí”, en La Habana.

La extrañeza surge porque la entrevista de los dos popes que representan a una feligresía total de más de 2.000 millones de personas en todo el mundo hubiera sido más lógica en Europa. El Vaticano y Moscú están en ese continente.

Sin embargo, como allí se produjo hace mil años el cisma y ruptura del cristianismo, Cirilo pidió a quienes organizaban el encuentro que lo localizaran fuera de Europa. Desde 2014 que se venía hablando de esa posibilidad, pues Francisco blanqueó su intención de reunirse con el patriarca ruso, sabiendo que un intento entre Juan Pablo II y Alexis II había fracasado. “Voy donde me digas”, había contado el argentino volando de regreso de un viaje a Turquía.

Y a ambos les agradó que ese histórico evento fuera en la isla socialista. Coincidían los viajes: Francisco iba rumbo a México y Cirilo llegaba en misión oficial a Cuba, para seguir a Paraguay y Brasil. El ruso conocía de memoria el vínculo entre La Habana y Moscú, de otros tiempos, pero reactualizado.

No es sólo que Cuba les quedaba justo en la ruta. Además, y mucho más importante, la Patria de José Martí les venía muy bien por ser tierra latinoamericana y no europea, y por estar prestigiada en eventos internacionales de relevancia.

Desde 2012 en el Palacio de las Convenciones habanero se negocia una solución pacífica entre las delegaciones del gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC. También en Cuba tuvo lugar la II Cumbre de la CELAC, en enero de 2014, que declaró a Latinoamérica y el Caribe como zona de paz. El gobierno de Raúl Castro fue parte activa de la negociación con el de Obama para restablecer las relaciones diplomáticas, al cabo de 54 años de interrupciones, ya se sabe por culpa de quién.

El presidente cubano fue el anfitrión en la histórica entrevista en el aeropuerto, donde Francisco saludó a Cirilo con un fraternal “Finalmente, hermano”. El argentino declaró que Cuba podía ser capital mundial de la unidad, teniendo en cuenta esos favores al reencuentro de partes antes enfrentadas.

Los dos popes emitieron una declaración conjunta donde piden al mundo acciones a favor de la paz y de lucha contra el terrorismo. Ambos apuntaban contra el “Estado Islámico”, que con su persecución a yazidíes, cristianos, chiítas, sunnitas moderados, alahuitas, kurdos, etc, terminó favoreciendo esta convergencia inédita en su contra.

Cirilo se reunió luego con Fidel Castro. Jorge Bergoglio ya lo había hecho en su viaje a Cuba de setiembre del año pasado, cuando hizo una escala más política que técnica en su periplo hacia EE UU.

El cronista, ateo, se hace devoto de esa ocurrencia de Francisco: Cuba capital internacional de la paz. Para ello resultará imperioso que Washington levante el bloqueo y le devuelva Guantánamo. Sino a esa paloma de la paz le faltaría un ala…

México lindo y querido

Ayer terminaba la visita de Francisco a México, donde desarrolló una amplia agenda con su estilo, que incluye reuniones protocolares con las autoridades, como el presidente Enrique Peña Nieto, pero sobre todo misas y encuentros con un público variado. El auditorio contuvo curas y religiosos pero también mucha gente común, católicos del montón, grupos de familiares, pueblos originarios, escolares, detenidos, discapacitados, etc.

Allí el visitante pegó duro contra el narcotráfico y habló sobre todo a los jóvenes para no dejarse envolver por esas redes del delito, y en general a la población a no resignarse ni bajar los brazos frente a ese fenómeno tan negativo y fuerte que se lo considera como imposible de doblegar.

Estaba mentando la soga en casa del ahorcado, por las miles de víctimas que provocan los diversos carteles de droga en sus atentados y ajustes de cuentas. Quizás donde el visitante no profundizó tanto fue en la penetración de aquellos narcos en las estructuras económico-financieras del país y el gobierno-Estado-fuerzas de seguridad. El narcotráfico no se soluciona sobre todo con cárceles, advirtió el Pontífice. Cabe agregar que tampoco es sólo asunto para imputar al “Chapo” Guzmán y el cartel de Sinaloa, sino también de los bancos, autoridades policiales y judiciales, gobernadores, ministros y, por qué no, presidentes.

En el mes previo a la visita los medios que sintonizan la onda del Departamento de Estado norteamericano desviaron la atención hacia la historia del “Chapo”, la actriz mexicana y Sean Penn como si éstos dos fueran parte del flagelo.

Francisco estuvo también en Chiapas y habló de respetar la cultura indígena, un asunto donde tanto aportó el obispo Samuel Ruiz, amigo de esos indígenas y del zapatismo, lamentablemente fallecido en 2011.

No en todas partes hubo multitudes; según el diario La Jornada, en la misa en el estadio de Morelia, estado de Michoacán, sólo hubo 5.000 personas.

En su última escala, el Papa estuvo en Ciudad Juárez, tristemente célebre por la violencia y cantidad de mujeres asesinadas, así como del drama de inmigrantes que intentan pasar la frontera de EE UU, muriendo uno o dos por día (unos 500 al año).

Al cierre de esta nota el visitante daba una misa en la explanada de Ciudad Juárez, cercana a la frontera. El dolor de los inmigrantes iba a estar en el centro de sus reflexiones y allí sí habría una masiva concurrencia, de 270.000 invitados, aunque con una ausencia importante. Los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos rechazaron asistir, doloridos por la negativa del pontífice de recibirlos aunque sea un instante. Epifanio Álvarez Carbajal, vocero del grupo y padre de uno de los alumnos, declaró: “nos sentimos desilusionados, más porque es la religión que tenemos; esperábamos su apoyo para seguir la búsqueda de nuestros hijos”.

Así como se deja constancia de esa ausencia se menciona un dato positivo, como fue el envío de un rosario bendecido a la detenida Milagro Sala, que tanto enojó a Elisa Carrió y devotas casi vírgenes como Pamela David, surgida de “El bar” y ex vedette de Nito Artaza.

Fuente ContraInfo