En su espacio de reflexión de los días jueves en Radio Del Plata, Daniel Molina se metió en el debate por la cifra de desaparecidos de la última dictadura puesta en la agenda mediática por las recientes declaraciones del funcionario porteño Darío Lopérfido, y habló de un cambio en la matriz sobre la que se fundaron los gobiernos democráticos, desde 1983 a hoy.

“Antes del ´76, se demostró que a la sociedad argentina no le interesaba tanto la vida democrática sino que apenas se cansaba de un gobierno, creaba consenso para que los militares pudieran dar golpes de Estado, hasta que se produjo el golpe más terrible de todos que fue el de 1976 y esa ruptura amenazó la vida misma de la nación”, explicó.

“Alfonsín fue el que pudo interpretar de manera mucho mejor que cualquier otra fuerza política, incluido el PJ, que el nuevo periodo debía fundarse sobre el respeto irrestricto de la vida y de los Derechos Humanos”, rememoró.
A su vez, recordó la fecha elegida para el recambio institucional, el 10 de diciembre que es el Día Universal de los Derechos Humanos.

“Es tan fundante que es casi sagrado, es nuestra religión laica, y no cualquiera cosa, porque pasamos de un Estado asesino a un Estado protector”, sostuvo.

“Diciembre del ´83 fue una especie de revolución cívica, por eso Alfonsín cuando recitaba el preámbulo de la Constitución parecía como un predicador. Y todos los gobiernos, con negociaciones mayores o menores, respetaron esto”, dijo Molina, al tiempo que advirtió que hoy se podría estar gestando un quiebre de este código fundante.

“Poner en juego desde alguna instancia del Estado y discutir si los DDHH están bien o no, si los militares fueron buenos o no, es cambiar las reglas de juego del Estado democrático actual”, enfatizó el periodista en Radio Del Plata.

“No me preocupa si es Lopérfido el que lo dijo o es otro, me preocupa que es un representante del Estado argentino. Y es una grave acusación, porque es el Estado el que está poniendo en cuestión lo que el mismo Estado venía haciendo”, dijo en referencia a la política oficial de DDHH.

“No tengo inconveniente en decirlo, en la Argentina no hubo 30 mil desaparecidos. Fue una mentira que se construyó en una mesa para obtener subsidios que te daban. Esto es lo que se alimentó en el último tiempo desde un sector”, había dicho Darío Lopérfido, días atrás.

Respecto de ello, Molina consideró que la cifra de 30.000 desaparecidos “fue un número simbólico”, en virtud de la imposibilidad de hallar un dato preciso y exacto sobre la cantidad de víctimas de la dictadura.

“No se podía saber realmente cuántos eran, porque todavía hoy los que asesinaron no dan una cifra, ni una lista, ni nada. Hubo familias totalmente diezmadas y donde nadie pudo denunciar porque estaban todos muertos y esto pasó en miles de casos”, dijo.

Consideró que mundialmente hay “una tendencia al negacionismo”, y comparó el drama argentino con el holocausto ocurrido durante el nazismo.

“Las cifras son simbólicas, lo que importa es la atrocidad y los abusos que se cometieron. Son importantes estas discusiones porque cambian las bases sobre las que estaba fundada la etapa democrática”, destacó.

Audio de la entrevista

Jueves 28 de enero de 2016

Fuente Gustavo Sylvestre