Este sábado, los vecinos de la Comuna 7 que se acercaron hasta el Hospital Piñero para hacer atender a sus hijos en la guardia pediátrica se encontraron con una desagradable sorpresa: un cartel colocado en la puerta de la sala advertía que la misma se encontraba cerrada “por falta de personal médico”. En el mismo sentido, otro letrero indicaba que “por no completar la dotación de pediatras, la atención de guardia está restringida”.

Este hecho de por sí preocupante, lo es aún más si se tiene en cuenta que en la actualidad la Ciudad de Buenos Aires atraviesa una epidemia de bronquiolitis -producto de las bajas temperaturas- y que en el último año y medio la tasa de mortalidad infantil aumentó en el distrito. En  2016, fallecieron 36 bebés más que el año anterior. Esta problemática se agudiza aún más en la zona sur de la Ciudad, donde habitan los sectores más vulnerables. Allí, por causas tales como la falta de acceso al agua potable y el embarazo adolescente, las mujeres están expuestas a riesgos mucho más altos durante el período de gestación.

Consultados sobre la situación que atraviesa el Piñero y la salud en general en el ámbito de CABA, distintos profesionales que se desempeñan en el sector público coincidieron en que los motivos principales radican en la precarización del trabajo, ya que las guardias son sostenidas con suplentes porque los nombramientos tardan meses o años en efectivizarse y porque los médicos suelen perder sus cargos por no tener la posibilidad de concursarlos nuevamente.