El depósito judicial de la Comisaría 41 -ubicado sobre el paredón del puente Julio Cortázar, en Av. San Martín al 3900- se encuentra colapsado. Los autos son dejados sobre la calle, formando una fila de aproximadamente 200 metros de largo. Hace ya más de cuatro meses que los vecinos solicitaron la remoción de los autos al programa de compactación vehicular sin obtener hasta el momento ninguna respuesta.

Esta situación genera gran malestar en el barrio, ya que lo vuelve más sucio e inseguro. Una de las principales preocupaciones es la contaminación ambiental y visual que provoca. “Tuve un auto en la puerta de casa con la sangre fresca en el airbag, producto de un accidente que hubo acá nomás. Me lo dejan  y yo tengo que convivir con eso”, se quejó un vecino. Y agregó: “Hay gente en el barrio hay gente que tiene alergia y asma y les traen estos autos incendiados que desprenden un montón de metales pesados, como cromo y mercurio. Nadie toma conciencia de lo grave que es esto”. Otro vecino expresó: “Antes no había ratas y ahora sí. Tuve que traer un gato porque ya aparecieron dos o tres”.

Por otro lado, este depósito de chatarra se ha convertido en una suerte de zona liberada para el robo. Los autos abandonados son vandalizados para sustraerles distintas piezas como estéreos, lunetas, butacas y hasta las puertas, sin que la policía -que debería ocuparse de la vigilancia de su propio playón- haga absolutamente nada al respecto.