La visita del jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta en el Colegio Claret se desarrolló en un ambiente organizado como una pieza de relojería suiza. No había nada librado al azar. Desde el ingreso, uno era recibido amablemente por un “equipo” de chicos que tomaban los datos de todos las personas que ingresaban. Una vez adentro, los vecinos eran invitados a anotarse para hacerle preguntas al Jefe de Gobierno.

Todo estaba previsto en el patio del colegio, desde las sillas hasta un servicio de buffet que proveyó el gobierno de la Ciudad. Un pequeño retraso del Jefe de Gobierno puso en duda su presencia, al punto que la reunión se inició con la moderación del diputado Arenaza.

Muchos consideran a La Paternal como uno de los barrios más hostiles a la gestión PRO. Basta recordar que Rodríguez Larreta no pudo inaugurar el Metrobus de la avenida San Martín por los múltiples reclamos realizados por los vecinos y debió esperar en aquel momento sentado en un colectivo que nunca pudo llegar a la estación de Pappo, donde lo aguardaban todos los medios nacionales.

Una vez llegado a las instalaciones del colegio, Larreta recibió el listado histórico de reclamos de nuestro barrio: la inseguridad, la poda de árboles, la necesidad de semáforos y el retiro de autos abandonados. Se le recordó además que la escuela Mendoza no tiene edificio propio y la necesidad de comprar el terreno lindero y destinarlo a un espacio verde. También se hizo referencia a la expropiación del Cine Teatro Taricco, entre algunas otras cuestiones. También recibió el pedido de paritarias para los docentes y la equiparación del sueldo de los profesores del Plan Fines.

Cabe destacar que las autoridades del Colegio Claret le entregaron al jefe de gobierno una carpeta con los pedidos elaborados por la comunidad educativa y que incluía quizás el cuestionamiento más duro a la gestión PRO realizado en la reunión de vecinos. La representante legal del colegio le señaló la venta de drogas en el barrio y en la cercanías del colegio, un flagelo que va a contrapelo de las noticias diarias donde se ensalza permanentemente el accionar de la policía contra el narcotráfico.

Definitivamente, la “maquinaria” tiene un guión finamente ajustado que es puesto en escena sin ningún tipo de fallas. Los vecinos presentes debieron realizar sus preguntas por tandas, las que fueron respondidas de forma general. Todas las preguntas se contestaron en una o dos líneas  respuestas lavadas, vacías de contenido o evasivas, sin que se permitan repreguntas.

En su batería de respuestas, el jefe de gobierno  no dijo nada nuevo para el barrio, salvo el anuncio de la creación de un Corredor de seguridad escolar. Si bien no se explicó cuál será el recorrido del circuito y si el mismo incluye a las demás escuelas del barrio.

Sin lugar a dudas, fue una muestra del poder comunicacional puesto al servicio de la política. Donde muchos se retiraron vacíos por la falta de respuestas concretas, mientras que otros se fueron felices de haber creído escuchar lo que querían oír.

El uso político e ideológico de la Propiedad Privada

En la reunión de vecinos se deslizó en muchas ocasiones el uso político e ideológico de la propiedad privada. Pasemos a explicar de qué se trata esto.

El pedido de una plaza pública para ser utilizada por todos los vecinos, incluyendo a la escuela “Mendoza” -que no tiene patio-, valió una respuesta contundente desde el punto de vista ideológico por parte del jefe de gobierno: “El terreno tiene dueño, no podemos hacer nada.” De esta manera y faltando a la verdad, deslizó su pensamiento. Pero el terreno se encuentra a la venta, por lo cual ni siquiera es necesaria una expropiación -algo que espanta al pensamiento liberal- sino que a través de una simple compra de un inmueble ocioso por parte del Estado se podría dar un rápido cumplimiento a esta demanda histórica del barrio.

Tal vez sea necesario recordarle al jefe de gobierno que “la función social de la propiedad tiene que ver con el uso que el propietario hace de sus bienes. Ese uso no es neutral en sus efectos, ni indiferentes para la sociedad.” Retener bienes sin hacerlos producir perjudica a los demás. Por lo tanto, “no se puede retener suelo urbano sin edificar, mientras se espera que suban los precios, o se provoca una subida de los mismos” cuando todos precisan, en este caso, de un espacio verde público.

Y como esta reunión se realizó en una escuela católica corresponde al contexto resignificar el valor de la Doctrina Social de la Iglesia cuando expresa que “el hombre, al usar de los bienes, no debe tener las cosas materiales que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como bienes comunitarios: ¡que no le aprovechen a él solamente sino también a los demás! (Gaudium et Spes n 69). “No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás falta lo necesario” (Populorum Progressio n22). De esta manera, podríamos expresar que el derecho a vivir bien de todos está primero que el derecho a vivir muy bien de algunos.

Pero la cuestión de la propiedad privada no concluyó ahí. En la reunión, un supuesto vecino que no recordaba el nombre de su barrio y que se identificó como abogado realizó una recomendación de tipo profesional. Para terminar con los delincuentes, que según él eran de origen peruano, existía un procedimiento judicial que permitía realizar desalojos en un período de treinta días. Nuevamente la respuesta de Rodriguez Larreta fue contundente: “No sé de esa disposición judicial, pero si es así hagámoslo.”

Nuevamente sobresalió el asunto de la propiedad privada. En este caso sobrevalorando el valor del capital sobre la vida humana. En el centro del pensamiento liberal se encuentra el Dios Mercado, mientras que el hombre no es más que un accesorio.

Esta persona que pidió en público desalojos inmediatos sin ponerse colorado omite que hay familias viviendo en condiciones infrahumanas, hacinados y sin las condiciones mínimas de higiene. En esos lugares viven menores que estudian en nuestras escuelas, mujeres embarazadas, trabajadores y sí, también hay de los “no deseados”. Pero cabe la pregunta: ¿dónde no los hay?

Los católicos somos dogmáticos, pero llama la atención que este dogmatismo sea aplicado con extrema severidad sólo en los temas rituales, familiares o sexuales y entristece ver a algunos convertirse en liberales acérrimos cuando les tocan el bolsillo.

Para finalizar y reflexionar, cabe recordar unas palabras de San Basilio que dicen que “la propiedad privada absoluta es un robo” y que “del hambriento es el pan que tú retienes, del desnudo es el abrigo que tienes guardado en el armario; del descalzo es el calzado que se está pudriendo en tu poder; del necesitado es el dinero que tienes enterrado”.