Las ventas en los restaurantes porteños continúan atravesando un pésimo momento, ya que no pueden recuperar los niveles del período anterior a 2015. Esta información se puede constatar en los datos relevados durante el primer trimestre de 2017 por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires.

De esta manera, el gobierno porteño presentó los resultados de los indicadores de ventas basados en información fiscal que se recavó a partir de los números obtenidos de las declaraciones juradas del Impuesto sobre los Ingresos Brutos basadas en las ventas efectuadas en el período mencionado.

En lo que refiere al sector gastronómico, durante el cuarto trimestre del 2016 sufrió una estrepitosa caída en sus niveles de venta que alcanza el 6,2%, si lo comparamos con el mismo trimestre del 2016. Si bien hubo una recuperación en el primer trimestre del 2017, la misma continúa siendo un 1,8% menor en relación al año pasado.

Esta realidad se puede observar a diario en los tradicionales restaurantes de La Paternal, donde los salones cuentan con mucha menor clientela. Un ejemplo de ello fue el pasado 25 de mayo, donde el tradicional locro brilló por su ausencia en varios restaurantes. Ya no se ven familias esperando en las puertas de los locales para conseguir mesa y saborear la tradicional comida patria.

Esto se puede entender también a partir de otros indicadores como la tasa de desocupación de la Ciudad de Buenos Aires, que alcanzó el 9,4%, marcando un incremento del 0,8% respecto al primer trimestre del año anterior. Y si a esto le sumamos el proceso inflacionario sobre los alimentos de la canasta básica, obtenemos como resultado que la posibilidad de salir a compartir una comida en familia después de una larga semana de trabajo, lo cual se había convertido en una costumbre durante la última década, ha quedado prácticamente en el olvido para los sectores medios y se ha tornado una suerte de lujo.