Por Verónica Ciappina

Martes 18.30 hs. Estación Callao de la Línea B de subte. Lis y Silvina son docentes del Distrito Escolar 15 y regresan a sus hogares luego del abrazo simbólico a la escuela itinerante realizado en la Plaza Congreso. Lis lleva puesta una pechera que dice “Maestra luchando también esta enseñando”. Ella da clases de Educación Plástica en la Escuela N° Petronila Rodríguez de Parque Chas. Silvina es maestra de 6° y 7° en la Escuela 1° “Coronel Olavarría”.

Ambas vivieron la violenta represión desatada por la policía durante la noche anterior. Ellas entienden que con esta medida, el Gobierno de Mauricio Macri pretende instalar el miedo y no pueden evitar conectarlo con lo sucedido la semana anterior en el comedor “Cartoneritos”, cuando la policía local de Lanús irrumpió en el lugar arrojando gas pimienta y disparando balas de goma. Producto de este accionar criminal, cinco chicos resultaron heridos y una de las cocineras perdió a su bebé. “Si no les importa reprimir nenes en un comedor tirando balas de goma, menos les va a importar tirarles gas pimienta a docentes que quieren reclamar por sus derechos”, afirma Silvina.

Pero advierten que el amedrentamiento no es únicamente físico y que el gobierno pretende coartar la lucha de los docentes atacando aún con más fuerza los salarios. A Lis y a Silvina les descontaron $2500 por seis días de paro y un compañero suyo ni siquiera cobró el sueldo, cuando por ley lo máximo que se puede descontar por ausentismo es el 20%. “La discusión no pasa por si el docente que reclama es sindicalista o kirchnerista. Está defendiendo derechos que el Estado debe asegurar”, sostiene Lis.

En el día de ayer, las dos asistieron a sus escuelas, debatieron con sus colegas y con los directivos acerca de si debían o no abrir las puertas de los establecimientos. En ambos casos decidieron que sí y organizaron una jornada de reflexión con los alumnos, que no dejaban de preguntar acerca de lo sucedido el domingo por la noche. Después de clases, llevaron a sus hijos a sus casas y regresaron a la Plaza Congreso para abrazarse con sus compañeros y compañeras. Con lluvia, cansadas, pero con la firme convicción de no abandonar la lucha.