“Estoy indignado porque se me juzga anticipadamente”, exclamó el expresidente de Brasil Luiz Inacio Da Silva durante una conferencia en la sede del PT, a horas de que la Policía Federal de ese país allanara su vivienda de San Pablo y lo llevara hasta una comisaría para tomarle declaración por estar acusado de recibir dádivas de empresas comprometidas con la trama de corrupción de Petrobras. “Pasé por muchas cosas, pero hoy me sentí un prisionero”, lamentó el líder del partido gobernante y subrayó: “No le debo nada a nadie ni le tengo miedo a la Justicia”.

El expresidente denunció que el operativo realizado en su domicilio sólo buscaba ofrecer un “espectáculo” a los medios de comunicación, ya que, si un juez quería escucharlo, sólo necesitaba enviarle una notificación, y agregó que si encuentran "un sólo real desviado", se alejará del Partido de los Trabajadores (PT).

“Si el juez Sergio Moro (a cargo de la causa conocida como Petrolao) o la Fiscalía querían escucharme, sólo necesitaban mandarme un oficio porque yo nunca me negué a prestar declaraciones”, advirtió Lula ante cientos de militantes del PT reunidos en la sede central del partido.

“Bastaba con que me citaran a declarar. Siempre fui a dar aclaraciones porque no debo y no temo”, exclamó el exmandatario. “Lamentablemente, creo que estamos viviendo un proceso en que la pirotecnia vale más que cualquier cosa. Vale más el show mediático que la investigación seria, responsable, que debe ser hecha por la Justicia, por la Policía y por la Fiscalía”, dijo Lula, quien agregó que no bajaría la cabeza: "Si encuentran un real desviado me alejo del PT", remató.

Más adelante calificó la actitud de la Fiscalía como “muy grave” y con una clara motivación política. “De cualquier forma nada de eso disminuye mi entusiasmo (con la lucha política). Por el contrario, ellos encendieron aun más la llama dentro de mí”, aseguró, aunque reconoció que hoy se sintió "íntimamente herido" por el trato recibido.

El fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima, a cargo de la investigación, por su parte afirmó que la Fiscalía optó por obligar a Lula a comparecer a una comisaría en lugar de citarlo en una fecha determinada para evitar manifestaciones. El representante del Ministerio Público justificó la indagatoria al expresidente en los indicios “bastante significativos” que probarían que el exmandatario pudo haberse beneficiado de los desvíos de dinero de Petrobras.

Según Dos Santos Lima, el Instituto Lula y una sociedad usada por el exjefe de Estado para cobrar sus conferencias recibieron alrededor de 30 millones de reales (unos 7,5 millones de dólares) en donaciones, provenientes de las cinco empresas más implicadas en los desvíos en Petrobras. “Las donaciones pueden ser hechas por diversos motivos, pero tenemos que investigar si eso tiene alguna relación con los desvíos de Petrobras”, se defendió el fiscal.

A través de un comunicado, la fiscalía del estado de Paraná aseguró que “hay evidencias de que el expresidente Lula recibió valores oriundos del esquema Petrobras por medio del envío y reforma de un apartamento tríplex y de una finca en Atibaia, de entrega de muebles de lujo en las dos propiedades y de almacenaje de los bienes por una empresa de transporte”.

La Policía Federal, mientras tanto, informó que 200 agentes y 30 auditores cumplieron durante la jornada 44 mandatos judiciales (33 de búsqueda y aprehensión y 11 de conducción coercitiva) en Rio de Janeiro, Sao Paulo y Bahía.

La operación formó parte de la indagatoria de crímenes de corrupción y lavado de dinero vinculados a la trama que desvió más de 2 mil millones de dólares de Petrobras, y no incluye órdenes de prisión.

Los allanamientos se produjeron un día después del vendaval político provocado por la filtración de supuestas declaraciones de un senador oficialista, quien habría acusado a la presidenta Dilma Rousseff de interferir en la investigación del escándalo en Petrobras y a Lula, que gobernó el país de 2003 hasta 2010, de estar al tanto del esquema de corrupción.

Fuente Página 12 Últimas Noticias