Mucho se ha hablado (y criticado) hasta el hartazgo, durante los 12 años de Kirchnerismo y sobre todo, en las últimas presidencias de Cristina Fernández de Kirchner, sobre las “formas” y el poder de comunicación de este espacio político nacional y popular.

Una gran cantidad de medios y periodistas, han dedicado horas enteras a la crítica despiadada hacia la repetición de la Cadena Nacional y la supuesta “prepotencia” que siempre caracterizaba a la ex Presidenta de la Nación y la “forma” en la cual se dirigía hacia el conjunto de la población.

Sin embargo, dentro de ese combo explosivo, (sobre todo para aquellos que no poseen ningún tipo de ideología y estan ajenos al mundo político) dejaban de lado (y muchas veces de manera intencionada) el análisis de fondo de la cuestión en vigencia y las políticas que se llevaban adelante, impregnadas de ciertos beneficios y derechos hacia una porción importante de la sociedad, en muchas ocasiones olvidada por los Gobiernos de turno.

Por estos días, un nuevo paradigma se “apoderó” de la realidad argentina.  En las elecciones pasadas, la gente optó por un “cambio” y sobre todo, en las “formas” en que el Gobierno debía expresarse.

Por eso, considero que ahora estamos en presencia de lo que hemos sospechado desde que Macri se impusiera en el balotaje: la frivolización de la política como tal y muchos puntos de conexión con lo que significó la nefasta época de los 90 para gran parte de los argentinos, sin dejar de lado las muy desacertadas decisiones en materia económica, de empleo y de Derechos Humanos, entre tantas otras.

En cambio, algo que si debemos reconocer de la Alianza “Cambiemos”, fué que con solo el marketing que los caracteriza, cierto slogan de campaña y su poder de convencimiento, ha logrado calar en muchos sectores que hasta hace no mucho tiempo, optaban por el Frente para la Victoria.

Desde distintos medios de comunicación, también podemos observar como continúan subestimando a Cristina y su capacidad de liderazgo, “enterrando” todo vestigio Kirchnerista.

Dentro de esta nueva coyuntura política, será de importancia analizar el nuevo rol del massismo, el cual parece sufrir de una gran “bipolaridad”, ya que un día se expresan como opositores al Gobierno nacional y luego declaran como un partido aliado al macrismo.

Mas allá de lo expresado con anterioridad, creo que el momento para “lamentarse”, de los “pases de factura”, y de quien tuvo la culpa (o no) por los resultados electorales recientes, ya pasó. 

Ahora hay que centrarse y poner todas nuestras fuerzas en reconstruir, hacer una gran elección legislativa en 2017 y tratar de volver en cuatro años, teniendo en consideración que el FPV-PJ, cuenta con enormes cuadros políticos en la actualidad, mas allá del liderazgo indiscutido de Cristina y su gran potencial, que, sin dudas, y aunque lo intenten ocultar desde distintos sectores, se encuentra mas vigente que nunca.


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Fuente Hernan