Sobre el anuncio de los aumentos de las jubilaciones y asignaciones leemos en Infobae: “El titular de la ANSeS puntualizó que el haber mínimo “pasa a representar el 81,83% del salario mínimo, vital y móvil”. De este modo, no sólo el haber jubilatorio mínimo se aproxima a la meta que impulsan los diputados del Frente Renovador y de los legisladores del PJ disidente del Frente para la Victoria que quieren imponer el 82% del salario mínimo vital y móvil que desde enero subió a $6.060, sino que también se mantiene en línea con la tasa de inflación, ya que registrará una suba interanual de 29,8 por ciento. 

Además, hoy se anunció, por primera vez la aplicación del ajuste automático de la Asignación Universal por Hijo, que beneficia a 2,1 millones de familias con 3.725.699 de niños alcanzados por el subsidio que desde el 1 de marzo pasa de $837 a $966 por mes.

En la misma línea, el presidente Mau dijo lo suyo: “Estamos anunciando los aumentos automáticos a las jubilaciones, que ahora también involucran a la AUH y asignaciones familiares“. Y agregó: “Sé que llega en un buen momento, porque hay preocupación con el tema de los precios,…“. (las negritas son nuestras)

Más que “en un buen momento”, el aumento llega cuando tiene que llegar, más exactamente a partir del 1º de marzo como lo manda la Ley 26.417 de movilidad jubilatoria; votada en el 2008 a partir de un proyecto enviado por Cristina, y que el PRO, la UCR y la Coalición Cívica (hoy en “Cambiemos”) votaron en contra.

Y el aumento en la AUH y las demás asignaciones llega “por primera vez” ahora porque así lo manda la Ley 27.160 que se sancionó el año pasado. Es decir que la primera medida de corte “social” o a favor de los sectores de ingresos fijos que toma Macri en su gobierno consistió ni más ni menos que en cumplir con dos leyes impulsadas por Cristina, y sancionadas durante su gobierno.

Está bien que quieran tirarle “guiños” a Bossio y los “rebeldes” del bloque de diputados, pero en realidad el índice de movilidad -que según constatan permitió que las jubilaciones le ganen a la inflación pasada- lo diseñó el “más complicado” Boudou.

Claro que en septiembre (cuando toca el próximo tramo del aumento) la jubilación mínima podría superar incluso al Salario Mínimo, Vital y Móvil, si el gobierno de Macri decidiera -como lo hizo el de Menem por 10 años- no convocar al Consejo del Salario, y no reajustar los $ 6.060 que hoy tiene el SMVM que -dicho sea de paso- también vienen del gobierno de Cristina.

Es interesante que mientras el gobierno plantea paritarias con un techo del 25 % y basadas “en las metas de inflación futura” (y el presidente se aumentó su propio sueldo un 30 %, bien por él que rompió el “techo”), también destaque que las jubilaciones le ganaron a la inflación “pasada”. 

¿Y si aplican el mismo criterio a las paritarias, de cuanto deberían ser los aumentos que se pacten,como el que se auto-otorgó Macri, o más?

Pero además de la disposición legal que manda aumentar los haberes jubilatorios dos veces al año (en marzo y septiembre), la Ley 26.417 también establece como se calculan; y toma en consideración -entre otras cuestiones- la evolución de los salarios de los trabajadores registrados y de los recursos de la ANSES (contribuciones de la seguridad social y recaudación de impuestos adeudados), en éste caso en el período julio-diciembre: o sea, durante el mandato de Cristina.

Para el próximo aumento (y como veíamos acá) ya se verán los efectos de las políticas de Macri, en las variables que determinan el ajuste de los haberes; y si le ganan o no a la inflación. 

Es posible que algunos ítems crezcan (como el IVA, por la inflación, pero es más fuerte en productos básicos que están exentos, o tienen alicuota del 10,5 %), peor  ro otros caerán: Ganancias (si se implementan los cambios prometidos y no se compensan los menores ingresos), los aportes y contribuciones a la seguridad social (si aumenta el desempleo) y el CVS (Coeficiente de Variación Salarial) o el RIPTE (Remuneraciones Integradas Promedio de los trabajadores Estables), si las paritarias se pactan en promedio por abajo de la inflación real.

Lo que sí hizo Macri en su gobierno es devaluar el peso en más de un 52 %, con el consecuente efecto de bajar los salarios y las jubilaciones, medidos en moneda dura (dólares), algo que este cuadro promete pero no muestra:  (*)


No importa, la cuenta la hacemos nosotros: en septiembre del año pasado (con el último aumento) la jubilación mínima estaba en 4.299 pesos y el dólar a $ 9,36, o sea que la mínima era de 459 dólares.

Con un dólar a $ 14,70 y el nuevo aumento, la jubilación mínima pasará ser de 337 dólares, es decir un 26,58 % menos, o lo que es lo mismo: la ley de movilidad de Cristina evitó que las jubilaciones se deterioran aun más por efecto de la devaluación de Macri, que fue del doble de la pérdida. Por lo menos hasta ahora, como dijimos.

Y lo que se explica para las jubilaciones vale -por supuesto- para los salarios: el Salario Mínimo Vital y Móvil estaba a 5.558 pesos en septiembre del año pasado (al tipo de cambio oficial de entonces, 594 dólares), y tras la devaluación, los 6.060 pesos que rigen desde enero representan 412 dólares, o sea una pérdida del 30,64 % en moneda dura, en un par de meses.

¿Se entiende ahora aquéllo de Paolo Rocca y Rattazzi de que “los salarios estaban muy altos en dólares”?

(*) Actualización: acá va el cuadro en dólares (los círculos rojos marcan los efectos sobre la jubilación mínima de las dos devaluaciones, la de enero del 2014 y la de diciembre del año pasado). Vean que son los únicos casos que quiebran la tendencia general, que es hacia la alza:


Fuente NestorNautas