Aunque parezca una obviedad, los humildes tienen el derecho a soñar, a proyectarse sobre el futuro en busca de un horizonte que los ubique en otro espacio y temporalidad… soñar con salud, vivienda, acceso a la cultura… soñar a no ser mas invisibles.
  Cuando alguien sueña a no ser invisible, ese sueño adquiere una dimensión política, porque dejar el espacio de obscuridad que las clases dominantes los tratan de colocar es tratar de ocupar el espacio público, volver al centro de la disputa por la igualdad, ya que soñar es un acto de igualitarismo social y cultural.
  Freire decía que cuando los pobres sueñan, los ricos no duermen, soñar liberarse, ser médico, docente, jornalero… en fin, el sueño de los humildes es decir mi cuerpo importa, soy humano frente a ti, soñar que desnaturaliza el orden que nos impone la sociedad capitalista.

 Ahí esta el problema con Milagro Sala, ella permitió que los sueños de los humildes sean realidad, a través de su acción visibilizo y les dio poder de acción… ella representa el sueño que no deja dormir a los dueños del país… porque saben ella les dio el derecho a soñar.

Fuente Diego Burd