Gerardo Morales aumentó el número de miembros integrantes del Superior Tribunal provincial de cinco a nueve. Entre ellos, nombró a dos de sus amigotes radicales que acababan de votar la ley de ampliación de 5 a 9, Pablo Baca y Beatriz Altamirano. Para ello se valió de la siguiente y grosera estratagema: primero, ambos “demócratas” juraron como diputados, luego levantaron la mano, por orden de Gerargo Morales para votar a favor de la reforma, luego renunciaron a sus bancas legislativas y finalmente asumieron como jueces del Tribunal Superior. También nombro a un tercer incondicional suyo, de la la UCR, Federico Otaola.

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