Como un signo de los tiempos, las pequeñas y medianas empresas que son empujadas a la quiebra se multiplican. El sector curtiembre es uno de los más castigados, con un efecto inmediato sobre los índices de ocupación, ya que se trata de una actividad que emplea mano de obra intensiva. Cada empresa o taller que cierra sus puertas deja entre veinte y cuarenta empleados en la calle.

Este es el caso de Jocri S.A., empresa del barrio de Villa Ortúzar que se dedicaba a la fabricación de monturas de caballo y que exportaba la totalidad de su producción. La firma está a punto de despedir a todo su personal, dejando a 54 familias sin ningún tipo de sustento.

La única información con la que cuentan los empleados es lo que les comunicó la dueña: que la fábrica no va a continuar funcionando. El Sindicato Argentino de la Manufactura (SAMC) junto a la Federación Argentina de Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines (FATICA) están siguiendo de cerca la situación, apoyando a los trabajadores que hoy fueron convocados a una audiencia donde se los pondría al tanto del estado de situación.

La empresa -ubicada en Montengro 1369- inició sus actividades en la década del ’70 y ya había pasado por dificultades similares en el año 2001, lo que la llevó a la cesación de pagos que se tramitó en el juzgado N° 11 del doctor Bargalló. Hoy, en un reverdecer de las políticas que privilegian la concentración en materia productiva y el negocio financiero, las PyMEs argentinas y sus trabajadores son acorralados y empujados al abismo.