Se trata de un joven de treinta y un años. La Policía allanó su departamento, ubicado en Camarones 1537. Se lo acusa de instar a un menor de 11 años a autolesionarse a través de distintos “retos” -como la llamada “Ballena azul”- que debía realizar diariamente para luego enviarle fotografías a modo de prueba, durante un período de cincuenta días, como pasos previos al suicidio. Investigan si tiene perfil perverso con parafilia.

La denuncia fue realizada por la madre, en la comisaría de su domicilio en Rafael Calzada, luego de que el niño le mostrara los mensajes que le mandaba el instigador a través del chat de Instagram y mediante audios de WhatsApp. El fiscal de la causa, Mariano Leguiza Capristo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nro. 9 de Lomas de Zamora, le solicitó la investigación del caso la investigación al Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ).

La CIJ rastreó la dirección IP desde donde se enviaban los mensajes, dio con el domicilio del imputado y, con el aval de la jueza Laura Ninni y en conjunto con la policía, realizó el procedimiento en el que se incautaron artefactos tecnológicos como notebooks, módems, teléfono celulares y una consola Playstation, que serán sometidos a pericias. También se encontraron 44 películas y juegos que giraban alrededor de la temática de la muerte y un ejemplar del Necronomicón, el llamado “libro de los muertos”.

Leguiza Capristo, afirmó que la instigación al suicidio es un delito “que tiene una pena mínima de tres años y una pena máxima de cuatro”, razón por la cual “no amerita la detención, porque para ello tendría que tener una pena mínima de tres años”, según los dispuesto en el Código Procesal Penal de la provincia.