El Ministerio de Educación de la Ciudad que encabeza Soledad Acuña repartió entre los alumnos y alumnas que finalizan sus estudios primarios en las escuelas públicas del distrito unos polémicos pines amarillos, en la misma gama del color que identifica al partido gobernante, con la leyenda “Egresados 2017” y una suerte de emoticón que lleva lentes oscuros y un birrete de graduación.

La medida generó una rápida controversia -luego de que trascendiera una fotografía de los distintivos que se distribuyeron en los establecimientos de nuestra Comuna- y un fuerte rechazo entre docentes y directivos, que en su gran la mayoría se negaron a repartir los prendedores.

Desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaron que se trata de un “mensaje subliminal” con el objetivo de adoctrinar políticamente y expresaron: “rechazamos enfáticamente la utilización de nuestrxs chicxs para tales fines y exigimos que los recursos económicos sean destinados a mejorar las condiciones de trabajo en las escuelas y a garantizar las vacantes para todxs lxs niñxs cuyas familias elijan la escuela pública en la CABA”.