El pasado martes 12, el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de San Isidro (CENSI) llevó a cabo una asamblea en la que se resolvió realizar una vigilia previa a la votación del proyecto de ley sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados que tendría lugar al día siguiente. Además, se decidió solicitar un mayor y mejor cumplimiento de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) y manifestar el rechazo al Código de Vestimenta impuesto por los directivos.

Las autoridades de la institución decidieron no permitir el ingreso a los estudiantes para llevar adelante la vigilia, lo que llevó a que los alumnos y las alumnas se juntaran en la entrada del Colegio en el horario de finalización de clases del turno tarde. Fue Oscar Busch, el director, asistido por el profesor Philip Gavini, docente de Biología, y Simón Pereira, portero del colegio, quienes formaron una barrera física para impedir que los chicos y chicas que habían salido a buscar víveres para pasar la vigilia  -termos de agua caliente, mates, mantas, etc.- volvieran a acceder al edificio, llegando a ejercer la violencia física contra ellos.

Acto seguido, las autoridades escolares llamaron a la Policía de San Isidro que, sin siquiera haber ensayado previamente una intervención disuasiva verbal, irrumpió en el colegio portando armas reglamentarias y escopetas, provocando el temor y la conmoción entre el alumnado.

Los padres y madres de los alumnos manifstaron su preocupación a través de una carta dirigida al director general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Sánchez Zinny. “Bajo tales circunstancias, ni humana ni pedagógicamente, puede aceptarse que la vida institucional escolar continúe como si nada hubiera ocurrido, lo que representaría, además, una falta de solidaridad inaceptable con quienes fueron víctimas y fueron violentados en sus derechos: los estudiantes”, expresa la misiva.