El mundo
El que vio los cuerpos quemados, el que sólo pudo correr. El operario del subte, el del aeropuerto. La mujer que se salvó porque olvidó las llaves, el que no murió porque se quedó leyendo. El bombero que nunca imaginó tanto espanto y resumió: "Todo voló en pedazos".

Fuente Página 12