Al grito de “Poné la fecha, la puta que te parió”, los trabajadores que en la tarde de ayer colmaron la multitudinaria marcha organizada por la CGT frente al Ministerio de Producción para manifestarse contra las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri, le exigieron definiciones respecto de la convocatoria a un paro general al triunvirato de conducción compuesto por Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid.

En un acto que, por motivos que se desconocen, adelantó su inicio más de una hora, los llamados “gordos” confirmaron la realización de una medida de fuerza de 24 horas, pero evitaron dar precisiones acerca de cuándo se realizará. Esto encendió el descontento generalizado y los popes tuvieron que huir con custodia del escenario, entre insultos y manotazos, para terminar refugiados en la sede del gremio de empleados de comercio.

Lo sucedido no tiene precedentes ya que, por primera vez en la historia del sindicalismo argentino, las cúpulas gremiales organizaron un acto y terminaron perdiendo el control del palco, lo cual no había ocurrido siquiera el 20 de junio de 1973 en Ezeiza, en ocasión del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina.

La jornada de ayer dejó al desnudo las falencias de una burocracia sindical que se vio desbordada por las bases y parece haber quedado al borde de la fractura, demostrando una vez más no estar a la altura de lo que las circunstancias demandan.