Matías Morales, de 19 años y padre de una beba de un mes, se encuentra internado en la Clínica Zavala con un cuadro de muerte cerebral, luego de que este viernes cayera por el pozo de un montacargas de la susursal Botánico de la cadena de supermercados Coto.

Las puertas del ascensor no se trabababan cuando se encontraba detenido en otro piso. La comisión interna del supermercado ya había denunciado en reiteradas oportunidades esta falla en el artefacto del local ubicado en Av. Santa Fe al 3700. Matías había ingresado recientemente a trabajar en la empresa y desconocía el mal funcionamiento.

“El problema de ese montacargas no viene desde ahora, siempre funcionó mal. Me ha pasado a mí y a muchos otros compañeros de levantar la puerta y que no esté el montacargas ahí. Corremos todos los días con el riesgo de caer al vacío. El mercado hoy abrió como si nada, como si la vida de ese pibe no importara. A todos les chupó un huevo lo que pasó”, expresó uno de sus compañeros a través de Facebook.

 

Coto nuevamente en el ojo de la tormenta

La empresa Coto ya se había visto envuelta en un escándalo de gran magnitud, luego de que el 30 de agosto del año pasado, la ANMaC -ex RENAR- realizara una inspección en su sede central, ubicada en la calle Paysandú al 1800, en el barrio porteño de Paternal. Según informó en aquel momento el portal El Destape, la inspección dio como resultado que el empresario Alfredo Coto tenía dentro de su empresa “227 granadas, ubicadas dentro de tachos, 41 proyectiles de gases lacrimógenos, 27 armas de fuego, 2 de lanzamiento, 3886 municiones, 14 chalecos antibala, 22 cascos tácticos sin numeración, 9 escudos antitumulto, un gas pimienta y hasta un silenciador de armas.”

También se halló “un revolver sin declarar ante ANMaC y tres armas de fuego registradas a nombre de otros usuarios”, además de “un revolver inscripto a nombre de Alfredo Coto con su número de serie adulterado y ocho escopetas que tenían pedido de captura desde el año 2003″. Asimismo, se encontraron “dos lanzagases con sus números de serie erradicados y hasta una ametralladora con un silenciador, registrada a nombre de Germán Alfredo Coto con el sistema disparador modificado y seleccionado en modo automático” y “otras 25 armas que debían encontrarse en esa sede por ser el domicilio de guarda, no fueron ubicadas en el lugar”.

Alfredo Coto y su hijo Germán fueron imputados por Paloma Ochoa, la fiscal a cargo de la investigación en la causa que lleva adelante el juez Sebastián Ramos.