El papa Francisco viajó a Lesbos, desde donde llamó a la comunidad internacional a resolver el problema humanitario y recibir a los miles de migrantes que huyen de sus países en guerra, extrema pobreza o amenazados por grupos fundamentalistas. “Libertad, libertad”, gritaban los refugiados encerrados tras las vallas, en Moria, y portaban pancartas con las leyendas “Ayúdenos”, “Sálvenos”.

“Es una gota de agua en el mar, pero después de esta gota el mar no será el mismo. Un pequeño gesto”, afirmó Jorga Bergoglio en el vuelo de regreso a Roma, tras su visita a la isla griega y luego de haber decidido llevar a la Ciudad del Vaticano a tres familias sirias, 12 personas en total, entre ellos seis chicos.

“No hice una elección entre cristianos y musulmanes: estas tres familias tenían los documentos en regla, se podía pero había dos familias cristianas que no tenían los papeles en regla. No es un privilegio, son 12 hijos de Dios”, enfatizó el Pontífice, quien recordó que el nuevo grupo se suma a las otras dos familias sirias que ya se encuentran alojadas por el Vaticano, según precisó Télam.

En Lesbos, Francisco estuvo acompañado del patriarca de la Iglesia ortodoxa de Constantinopla, Bartolomé I, y el primado de la Iglesia ortodoxa griega, Jerónimo II, con quienes firmó una declaración que pide el fin “de la guerra y la violencia en Medio Oriente” así como “el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares”.

Estuvieron en el campamento de Moria, que es comparado por organizaciones de derechos humanos con un campo de detención. Allí, el papa saludó a cientos de personas, muchas de ellas niños que hicieron solos el peligroso viaje por mar desde Turquía a Grecia. “Quiero decirles que no están solos. En estas semanas y meses, han sufrido mucho en la búsqueda de una vida mejor. Muchos de ustedes se han visto obligados a huir de situaciones de conflicto y persecución, sobre todo por el bien de sus hijos”, señaló.

“Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común”, subrayó el Papa. Muchos refugiados portaban carteles con inscripciones como “queremos libertad” y “eres nuestra esperanza”. En una carpa, los religiosos hablaron con familias de inmigrantes, ancianos en sillas de ruedas y mujeres hundidas por el llanto. Una mujer se arrodilló delante de Franciso y le rogó que la llevara con él. Los niños le mostraron y le regalaron dibujos sobre sus vidas.

El campo de refugiados de Moria es clave para el cumplimiento del acuerdo de devolución entre la Unión Europea (UE) y Turquía. Este prevé que todos los migrantes que lleguen a Grecia a partir del pasado 20 de marzo sean devueltos a Turquía. A cambio, este país recibirá una ayuda de 3 mil millones de euros para ocuparse de ellos y el bloque se compromete a aceptar a refugiados sirios que se encuentran en el país euroasiático, hasta un máximo de 72 mil.

El Papa argentino exhortó a los gobernantes a afrontar con “valentía” una crisis migratoria a la que definió como “la catástrofe humanitaria más grande después de la Segunda Guerra Mundial”. “Hoy Europa debe retomar esta capacidad que siempre tuvo de integrar. Arribaron nómadas, normandos, se ha enriquecido su cultura. Tenemos necesidad de una enseñanza para la integración”, reclamó.

Fuente Página 12 Últimas Noticias